40. La casa del terror


La inmensa mayoría de las familias que acogen a una au pair son familias “normales”, agradables, que tienen una vida normal entre trabajo, niños y casa, procuran que la au pair se sienta a gusto, comparten con ella sus alegrías y algunas penas. A veces hay roces, pero nada fuera de lo habitual en una convivencia entre personas que deben aprender a conocerse. Otras muy pocas familias sufren problemas graves y son totalmente disfuncionales, por alguna razón tienen au pairs y éstas van a vivir un auténtico infierno durante su instancia con ellos. Existen varias razones que hacen la vida imposible a la au pair: confundir au pair y esclava de la casa, los celos de la HM, las insinuaciones (o peor) del HD, etc. En estos casos, que repito son muy pocos, lo único que puede hacer la au pair es irse, sea a otra familia, sea a su casa, pero irse, porque nadie tiene que aguantar y sufrir lo que han sufrido las au pairs que nos ofrecen su testimonio aquí.

40. La casa del terror


La inmensa mayoría de las familias que acogen a una au pair son familias “normales”, agradables, que tienen una vida normal entre trabajo, niños y casa, procuran que la au pair se sienta a gusto, comparten con ella sus alegrías y algunas penas. A veces hay roces, pero nada fuera de lo habitual en una convivencia entre personas que deben aprender a conocerse. Otras muy pocas familias sufren problemas graves y son totalmente disfuncionales, por alguna razón tienen au pairs y éstas van a vivir un auténtico infierno durante su instancia con ellos. Existen varias razones que hacen la vida imposible a la au pair: confundir au pair y esclava de la casa, los celos de la HM, las insinuaciones (o peor) del HD, etc. En estos casos, que repito son muy pocos, lo único que puede hacer la au pair es irse, sea a otra familia, sea a su casa, pero irse, porque nadie tiene que aguantar y sufrir lo que han sufrido las au pairs que nos ofrecen su testimonio aquí.
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